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La Comarca del Jiloca cuenta, además de con un rico patrimonio histórico, artístico y cultural, con un importante y variado medio natural. Sierras, bosques, ríos, lagunas, numerosas especies animales, forman parte de las Tierras del Jiloca y Gallocanta.
Enclavada entre las ramas oriental y occidental del Sistema Ibérico, se trata de un territorio elevado y abrupto, conformado por tres espacios articulados en torno al Valle del Jiloca entre los que destacan: Sierra Menera, Paramera de Blancas y Cuenca de Gallocanta al oeste, el Valle del Jiloca en el centro y Campo de Romanos Turolense, Cuenca del Pancrudo, Sierra de Lidón y Sierra de Cucalón al este.
Sierra Menera se sitúa en el límite sudoccidental de la Comarca. Se trata de una alineación montañosa que se extiende desde Ojos Negros hasta Peracense y en la que encontramos las máximas alturas comarcales como el cerro de San Ginés en torno a los 1.600 m. de altitud, amplios bosques de marojo y carrascas y singulares paisajes de areniscas de rodeno. Destacar el amplio valle en el que asienta el Barrio del Centro, barrio minero por excelencia que esconde hermosos y curiosos paisajes.
Las Parameras de Blancas nos presentan un ejemplo de terreno estepario, extraño en esta zona trurolense, de gran valor e interés por su formación y por su fauna y flora.
Nuestro paseo por la parte oeste del Valle del Jiloca termina con la Laguna de Gallocanta, la mayor laguna natural de agua salada de la Península Ibérica a la que acuden año tras año numerosas especies de aves siendo las grullas las más conocidas. Declarada Reserva Natural, se trata de un paraíso ornitológico.
El Valle del Jiloca se extiende desde Singra hasta San Martín del Río, en el que destacan los llamados "Ojos del Jiloca", humedales situados junto al río que encontramos en las localidades de Monreal del Campo, Caminreal y Fuentes Claras, con un gran valor en su flora y barrancos como el del Arguilay, en el término municipal de Báguena, un hermoso paraje con cascadas.
La zona este del río se trata de un terreno más acusado con barrancos y ramblas, sierras que ven nacer ríos como el Huerva y el Aguasvivas, hermosos paisajes de gran valor con magníficas vistas, ideal para el disfrute de todo amante de la naturaleza.
Extensos bosques de sabinas, encinas, quejigos, marojales y pinares se reparten por toda la zona, siendo ejemplo de ello el sabinar de Olalla, uno de los mejor conservados de Aragón. Destacan también la sabina de Blancas o la Carrasca de Peracense de espectaculares dimensiones.
La Comarca del Jiloca nos ofrece multitud de rincones idóneos para disfrutar de la naturaleza y del silencio.
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